Gigolos Sevilla

Viaje en tren con gigolos en Sevilla

Esa tarde debía viajar de Sevilla a Cádiz. Se trataba de un viaje corto, generalmente no demora más de dos horas.

Preparé todo lo que necesitaba para el viaje, ese día lucía particularmente sexi y me dirigí a la estación a fin de abordar mi tren.

 Sin embargo, no podía prever lo que iba  a suceder esa tarde en el tren, sin quererlo terminaría teniendo un apasionado encuentro con gigolos en Sevilla.

 Las cosas se dieron naturalmente. Subí al tren, en el asiento contiguo al mío había un hombre muy atractivo, tenía unos treinta años. Vestía ropa casual pero muy elegante y se notaba que tenía un físico espectacular. Su rostro también era impactante. Tenía ojos negros y una mirada muy penetrante que me excitaba muchísimo.

 Cuando el tren se puso en marcha el me sacó conversación. Me preguntó si estaba sola o alguien más me acompañaba. Le sonreí y le dije que no, que estaba sola y; en ese preciso momento, sentí que el posaba su mano entre mis piernas disimuladamente.

 Me miró profundamente y me susurró al oído si no deseaba una aventura durante el viaje. Al principio me paralicé. El era realmente atractivo e inmediatamente me di cuenta que él era uno de los gigolos de Sevilla.

 Me había excitado muchísimo la idea de tener sexo en el tren con uno de los gigolos de Sevilla. Realmente jamás había vivido una experiencia de ese tipo.

 Sin pensarlo demasiado y dominada por el deseo, le pregunte cuanto cobraba por sus servicios. La oferta era sumamente interesante por lo que terminé accediendo.

 El me dijo que me esperaría en el baño, que lo encontrara allí en unos minutos. Se puso de pié y se dirigió al lugar del encuentro.

 Permanecí sentada por unos minutos más, de la excitación mi coño se había empapado por completo y sentía como latía el deseo en mi interior.

 Me dirigí a su encuentro. Golpeé la puerta del baño y escuché que quitaban la traba y la puerta se abría. Entré y allí estaba el totalmente desnudo. Era un hombre increíble… me había vuelto loca de deseo.

 Le comenté que nunca había estado con gigolos. El me dijo que me relajara, comenzó a acariciarme los senos, luego me quitó el vestido, comenzó a chupar mis pezones que estaban durísimos.

 Me puso de espaldas contra la pared del baño, abrió mis piernas y comenzó a penetrarme mientras sin querer dejé escapar un gemido de placer.

 Me corrí varias veces y seguimos follando hasta llegar a Cádiz, haciendo caso omiso de los curiosos que insistían golpeando la puerta del baño.

 Cuando el tren se detuvo nos vestimos y me bajé del tren  totalmente relajada  y feliz de haber tenidos la más increíble experiencia sexual en ese tren con uno de los gigolos Sevilla mas sexis que pude haber conocido.