Gigolos Mallorca

En mi coche con gigolos en Mallorca

Habían venido unas amigas de Uruguay a visitarme, nos habíamos hechos amigas en un crucero hacía unos años y cada vez que podía aprovechaba la oportunidad para reunirme con ellas.

 En esta oportunidad eran ellas quienes venían  a visitarme así que comencé a planificar cosas divertidas que podíamos hacer en esos cuatro días que permanecerían en la ciudad.

 Entre las actividades, además de recorrer la ciudad, incluí una buena lista de bares, muchos de ellos eran lugares donde por un precio razonable una mujer podía conseguir los servicios jóvenes y  hermosos gigolos en Mallorca y sabía que mis amigas estarían encantadas de tener esa posibilidad.

 Finalmente el ansiado día llegó y me encontré en el aeropuerto con mis amigas, estaba realmente feliz y las cosas estaban saliendo muy bien. Siempre que nos juntábamos la pasábamos muy bien…

 Ese mismo día las llevé a algunos sitios turísticos y una vez entrada la noche fuimos a cenar y a beber a un night club de esos en los que podíamos conseguir gigolos de Mallorca.

 Habíamos bebido bastante y pude ver como mis amigas comenzaban a dispersarse por el lugar en busca de los servicios de los hermosos gigolos que poblaban el lugar.

 Aún tenía ganas de beber algo más por lo que me dirigí a la barra y allí pedí un trago. Mientras esperaba que el barman me alcanzara mi bebida pude notar que un joven al lado mío me miraba con deseo. Miraba fijamente mis pechos y se sonreía para sus adentros…

 Sabía que al igual que la mayoría de los jóvenes allí, el era uno de los gigolos de Mallorca, me había excitado muchísimo ver su cara de placer y deseo, por lo que realmente decidí hacer algo  más que hablar con él.

 Lo tomé de la mano dejando mi trago y nos condujimos hasta mi auto que estaba a fuera en el estacionamiento. Sin decir palabra el me empujó sobre el capot de mi coche, me abrió la blusa a los tirones y comenzó a chuparme las tetas y mis pezones que estaban muy duros por la calentura que invadía a todo mi cuerpo.

 Pensaba que si así se sentía estar con gigolos, la verdad es que había desaprovechado un tiempo maravilloso.

 Abrí bien mis piernas, las coloqué sobre mis hombros y el comenzó a penetrarme duro, de un modo salvaje pero muy placentero, tan placentero fue que a los pocos minutos no pude soportar más y me corrí…

 Al otro día con mis amigas nos contamos todas nuestras experiencias con gigolos Mallorca.