Gigolos Madrid

Reunión de amigas con gigolos en Madrid

Como cada jueves, nos habíamos juntado con las chicas del club para pasar una noche divertida. Básicamente nuestra diversión consistía en ir a cenar, luego ir de copas a algún bar y en algunas oportunidades íbamos a alguna disco.

 Sin embargo, luego de años de repetir las mismas salidas, buscábamos algo novedoso, queríamos divertirnos pero dejando de hacer lo mismo de cada jueves.

 Marcela propuso aquella vez organizar una velada con un toque totalmente diferente, la idea era que la pasáramos bien y que nos sintiéramos libres de experimentar todas aquellas sensaciones positivas…

 Lo que yo realmente no sabía era que Marcela cuando se refería a algo nuevo, solo pensaba en gigolos en Madrid. Básicamente la idea de ella era ir a cenar como siempre y; a la hora de ir de copas, había apuntado algunos bares que solían frecuentar gigolos de Madrid y donde era posible conseguir los servicios de hermosos y jóvenes amantes dispuestos a complacer el apetito sexual de cualquier mujer.

 Finalmente llegó el día jueves y; por consiguiente, nuestro encuentro. Justamente ese día como quería cambiar, me había vestido realmente sexy. A pesar de mis cuarenta y tantos años aún soy una mujer atractiva y con frecuencia recibo invitaciones de muchos hombres  a cenar.

 Nos encontramos con las chicas y luego de la cena fuimos en el auto de Marcela a un bar al que nunca habíamos ido. Una vez allí entramos, pedimos unos tragos y nos ubicamos en una mesa las cuatro.

 Mientras tomábamos nuestras bebidas, Marcela nos dijo que si mirábamos a nuestro alrededor, fácilmente nos daríamos cuenta de que ese lugar era para levantar gigolos…

 Miré a mi alrededor y me di cuenta que solo había grupos de mujeres maduras por un lado y; por otro, jóvenes apuestos, sexis y dispuestos, todos ellos eran gigolos en Madrid.

 La idea nos pareció maravillosa, realmente me excitaba la idea de verme allí con gigolos y tener sexo con alguno de ellos era el broche de hora para una salida novedosa y divertida.

 Miré a mí alrededor, estaba lleno de jóvenes gigolos, pero particularmente me llamó la atención un joven muy sensual. Era rubio de ojos verdes, medía como 1,85 m y su cuerpo era delicioso.

 Me senté junto a él en la barra. Le invité un trago, el me dijo que era uno de los gigolos Madrid y que si quería pasar una buena noche, de seguro con el no iba a  arrepentirme…

 Así lo hice… fui con el a mi apartamento, follamos varias horas. El sexo fue asombroso y realmente me alegré de haber pasado esa maravillosa velada con mis amigas que terminó en sexo de primera con gigolos Madrid.