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Usando tanga

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Hace poco, a pesar de ser hombre, he descubierto el enorme placer que me da usar tanga.

Incluso en este mismo momento, mientras les cuento esto, llevo una tanga de encaje color blanco.

 Es una de esas tangas que dejan los muslos a la vista y el simple hecho de pensar en lo que llevo puesto me excita de una manera que me resulta imposible describir.

 Una de las cosas que más me gusta de llevar tanga es sentir como la misma se clava en la raja de mi culo, he descubierto sin dudas mi morbo solo por el simple hecho de usar ropa interior de mujer.

 Incluso he llegado a comprar varias, de distintos materiales y texturas. Una de mis favoritas es una color azul. Cada vez que me la pongo, me paro frente al espejo y me pongo de espaldas par apreciar como la misma deja a la vista mis glúteos.

 Generalmente comienzo mi ritual poniéndome una de mis tangas predilectas, me observo un buen rato en el espejo y luego me masturbo.

 Comienzo a acariciar mi pene por encima de la tanga dando movimientos circulares con la yema de mis dedos sobre mi capullo. Es increíble como en seguida comienzo a mojarme con mi líquido pre seminal. Luego me pongo de espaldas frente a mi espejo, me observo el culo y sigo tocándome.

 Con ambas manos, sin quitarme la tanga, abro bien mis muslos y miro el hoyo de mi ano en el espejo. La perfecta imagen que me devuelve el espejo hace que me excite mucho más y continúo masturbándome frente al espejo disfrutando del reflejo de mi ano que poco a poco se va dilatando de placer y deseo.

 En algunas ocasiones, me pongo la tanga bajo mi ropa y salgo a caminar por las calles. Si hay algo me da mucho morbo es el hecho de agacharme simulando que debo recoger algo en la calle y dejo ver como mi tanga se asoma por debajo de mis pantalones.

 Disimuladamente, mientras camino, suelo tocarme un poco por encima del pantalón, el simple acto de pensar que debajo de mi ropa tengo una tanga hace que mi pene se erecte. Es casi como no llevar nada debajo, siento que mis glúteos se mueven con la tanga metida entre mis muslos y es una verdadera delicia.

 Incluso en este preciso instante, mientras confieso mi morbo, llevo puesta una tanga de color negro y encaje bien metida en mi raja.