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Sucedió en la carretera

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En una oportunidad debía ir a casa de mis padres y como estaba sin un duro decidí hacer dedo en la carretera esperando que algún auto me alcanzara a mi destino.

Luego de esperar un buen rato, finalmente un coche se detuvo. El hombre que conducía tendría alrededor de unos 40 años y era bastante atractivo. Yo vestía un short muy corto que dejaba al descubierto mis piernas y parte de mis muslos. Luego de conducir un rato en silencio, el hombre colocó su mano en mis rodillas y comenzó a subir por mis piernas. Yo no dije nada, creo que me paralicé pues no sabía cómo reaccionar. El hombre continuaba rozándome con sus manos y yo comencé a excitarme.

Estaba tan caliente que me pasé a la parte trasera del vehículo y comencé a quitarme la ropa, Comencé por la remera, luego me quité el diminuto short y me quedé en ropa interior mientras él me contemplaba en silencio por el espejo retrovisor.

Mientras el me miraba yo acariciaba mi cuerpo. Comencé por mis pechos, acariciándolos hasta que mis pezones se erizaron. Luego introduje dos dedos en mi coño mientras gemía suavemente ante su intensa mirada.

Quería excitarlo y realmente había tenido éxito pues el detuvo el auto a un costado de la carretera. Se bajó y entró a la parte trasera. Me acomodó en el auto y con mucha prisa me despojó de mi ropa interior. Luego se quitó apresuradamente su ropa dejando a mi vista su enorme miembro que estaba totalmente erecto.

Comenzó a penetrarme con una pasión indescriptible. Entraba y salía con fuerza de mi coño húmedo y palpitante de deseo mientras yo me estremecía de placer y gritaba descontroladamente. Él me hacía gemir y gozar de una manera que desconocía hasta aquel entonces.

Cuando los dos estábamos muy excitados, casi a punto de corrernos, él me bajó del coche, me apoyó de espaldas en el baúl del vehículo y me penetró analmente con violencia. Su miembro entraba y salía de mi culo dilatado mientras yo le gritaba que me diera más y más duro. Gritaba, pero no eran gritos de dolor, sino del placer inconmensurable que sentía en ese momento.

Permanecimos en esa posición por un buen tiempo y al rato ambos nos corrimos juntos. Luego el chupó y mordisqueó mis pezones con muchas pasión.

Cuando volvimos a corrernos, nos cambiamos y me llevó a mi destino. Jamás volvimos a encontrarnos.

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