iconDile que le llamas de PutasYEscorts.net para recibir un trato especial.icon

Sexo callejero

Telf

Idiomas

Servicios

Mi Cuerpo

Altura
:
Peso :
Pecho :
Cintura :
Cadera :
Color de Piel :
Color de Ojos :
Color de Pelo
:
Forma de Pelo :

 

Mis Datos

Edad
:
Horario :
Telf
:
Email :
Web :
Viajes :
Hoteles :
Apartamento :
A Domicilio
:
Nº Ocultos :

 

Mis Tarifas

Precio Mínimo
:
Media Hora :
Una Hora :
Dos Horas :
Tres Horas :
Cuatro Horas :
24 Horas :
Noche Completa
:
Pago Tarjeta :
Pago Metálico :

Con mi novio Diego siempre buscábamos sitios diferentes para poder acariciarnos. Nos excitaba tocarnos en lugares públicos, ya que el temor de ser descubiertos por alguien nos brindaba un aliciente extra a nuestra excitación.

 Solo nos acariciábamos y toqueteábamos un poco y no pasábamos de eso. Sin embargo, un día el me pidió que lo acompañara pues me quería enseñar una casa que tenía que estaba abandonada. Fuimos allí y en ese lugar comenzó a tocarme y a besarme, sin embargo, me zafé rápidamente de sus garras y la cosa no pasó a mayores.

 Esa misma noche, salimos con unos amigos. Bebimos bastante, eran alrededor de las cuatro de la madrugada cuando decidimos retirarnos. Camino a mi casa él, como siempre, se me insinuaba, me besaba y cuando comenzaba a excitarme, se detenía.

 Pasábamos justamente por la casa abandonada que me había mostrado esa tarde y me invitó a entrar. Yo me negué rotundamente, pero Diego, me empujó a un pasadizo de la casa que daba al exterior.

 Allí, bruscamente me colocó contra la pared, me desabrochó mis ajustados jeans y los deslizó hacia abajo. Se arrodilló quedando de frente y entre mis piernas y comenzó a besar mi sexo.

 Luego se puso de pie e introdujo dos dedos dentro de mi coño y comenzó a jugar con ellos en mi interior. Yo estaba muy excitada y muy desinhibida por la cantidad de alcohol que habíamos consumido  y Diego se aprovechó totalmente de la situación.

 Estábamos prácticamente en la calle, cualquiera que pasara nos vería sin dificultad. Pero eso parecía no importarle a Diego, quien colocó su mochila en el suelo, y me empujó contra el piso me echo en el piso. Tras algunos forcejeos, me abrió muy buen las piernas y comenzó a penetrarme sin importarle en absoluto que cualquier curioso disfrutara del espectáculo.

 A pesar de eso, la situación me excitaba sobre manera, estaba muy mojada, pensaba que en cualquier momento alguien podría pillarnos y eso me hacía gemir más de placer y pedirle a Diego que me diera más y más duro…

 En un momento ya no pudimos contenernos y nos corrimos armando tanto alboroto que algunos perros del vecindario comenzaron a ladrar mientras yacíamos en el suelo, prácticamente desnudos, yo con mi coño inundado de esperma tibio y cálido y el con una sonrisa de satisfacción que jamás se me quitará de mi me mente.

Visita también Escorts Sevilla y Escorts Mallorca