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Extasiado con chaperos Madrid

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Todo sucedió una noche que había bebido demás. Era víspera de año nuevo y abundaban las reuniones sociales festejando la despedida del  año que ya estaba por  irse.

Manejaba  tranquilamente con mi coche por una avenida de la ciudad. Eran como las 4 de la madrugada y la ciudad parecía desierta. Al detenerme en un semáforo, llamó mi atención la luz de un bar abierto en la cuadra próxima. Jamás había visto ese lugar antes a pesar de que pasaba por esa zona con frecuencia.

Aún me sentía con ánimos de beber, por lo que decidí aparcar mi coche y beber unas copas antes de regresar a mi casa.

Apenas entré al bar me di cuenta que no era un lugar como cualquier otro. Allí solo había hombres y estaba lleno de chaperos Madrid.

Quizás fue la desinhibición que me proporcinó la bebida lo que hizo que no solo me sintiera a gusto allí, sino que me excité pensando en que podría ir a mi casa con dos de esos chaperos Madrid que había observado apenas ingresé al bar.

-Hola chicos… ¿están libres esta noche?- dije acercándome a los chaperos Madrid que habían llamado mi atención.

– Pues, fíjate que si precioso…¾ dijo uno de ellos correspondiéndome con una mirada intensa y libidinosa.

– Los invito a beber algo en mi casa.  Preparo unos martinis excelentes. Podemos escuchar música y divertirnos un poco si están de acuerdo- dije  mirando a ambos chaperos Madrid con deseo y algo de ansiedad.

Los chaperos Madrid  asintieron. Tomaron sus abrigos y nos dirigimos hacia mi coche rumbo a mi casa.

Uno de ellos se sentó en el asiento trasero, mientras que el otro de los chaperos Madrid se sentó junto a mí en el asiento del acompañante.

Apenas paré en el primer semáforo, el chapero que se había sentado junto a mi, metió su mano en mi bragueta y comenzó a masajearme el miembro. Por el espejo retrovisor, podía ver que el otro de los chaperos Madrid se masturbaba mientras nos observaba.

Mi excitación era tan grande que sabía que no podría llegar hasta mi casa, por lo que busqué una calle poco transitada. Detuve el coche y me abandoné al placer de aquella noche con los chaperos Madrid.

Lo curioso es que no solo me follé al que estaba sentado en el asiento del acompañante, sino que el que estaba sentado en el asiento trasero me folló a mí y me gustó tanto que una vez que nos corrimos, conduje con ellos hasta mi casa para volver a repetir  en distintas posiciones la aventura más emocionante de vísperas de fin de año.