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Diversión en la Disco

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Mi Cuerpo

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Media Hora :
Una Hora :
Dos Horas :
Tres Horas :
Cuatro Horas :
24 Horas :
Noche Completa
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Pago Tarjeta :
Pago Metálico :

Esa noche fuimos a bailar con mis amigas a una disco que frecuentábamos cada sábado.

Quería arreglarme más de lo habitual, por lo que  me puse una mini negra ajustada, que resaltaba mis caderas.

Una vez dentro de la disco noté algunas miradas de deseo y eso hizo que empezara a excitarme.

El lugar estaba atestado de  gente y era difícil llegar hasta la barra, aun así me hice paso y logré llegar.

Mientras esperaba que me atendieran notaba como la gente me rozaba inevitablemente, pero de repente noté  que alguien detrás de mí me refregaba descaradamente su bulto en mis muslos, me volteé y noté que jamás había visto por ahí a ese hombre.

Era un moreno de ojos negros con una sonrisa muy seductora. Volví a girar mi rostro hacia la barra, pero no me moví del lugar mientras el continuaba frotándose y luego puso sus manos en mi cintura.

Nadie pareció notar nada, entre la oscuridad y la gente del lugar  era imposible ver, el se acercó a mi oído y dijo:

—Hola hermosa, ¿bailas?

Lo mire y asentí con la cabeza.

Fuimos a la pista  tomados de la mano y comenzamos a bailar.

El era alto y vestía divinamente. Dijo que su nombre era Martín y estaba  en la ciudad por motivos de trabajo.

Al rato de estar en la pista comencé a sudar, mi pelo rubio se pegaba a mi escote y fue Martín  quién se atrevió a quitarlo de ahí.Le dije que ya no soportaba el  calor y si me acompañaba fuera. El aceptó sin siquiera pensarlo.

A la salida estaba el estacionamiento y caminamos hasta encontrar  un lugar apartado. Me apoyé en un auto y él se puso frente a mí.

Comenzó a besarme,  sus manos comenzaron a empujarme hacia su miembro que en esos momentos estaba durísimo.

Comencé a acariciarlo por encima de la ropa mientras lo besaba. Él desabrochó un botón de mi camisa dejando al descubierto uno de mis pechos. Mi pezón estaba erecto por lo que él lo tomó como una invitación y comenzó a lamerlo lentamente.

Yo no podía evitar gemir, estaba mojada y mis manos quitaron su pene fuera de su pantalón. Movía mis manos despacio, pasando mis dedos por la punta y podía notar como eso lo excitaba aún más.

De vez en cuando miraba a mi alrededor, pero solo había parejas que iban por lo mismo. Me agaché para besar su pene. Tenía la polla mojada y totalmente erecta. Comencé a lamerlo con mi lengua mientras saboreaba su líquido transparente.

Martín sujetó mi cabeza entre sus manos y comenzó a moverse lentamente, penetrándome hasta  mi garganta. Al rato me puse de espaldas y él  subió mi falda apartándome la tanga.

El me restregaba su pene por lo que me incliné hacia adelante y él se metió dentro mío con un solo movimiento sin ninguna dificultad pues yo estaba completamente empapada.

Martín se tomó de mis hombros y comenzó a balancearse mientras yo lo acompañaba moviéndome hacia delante y atrás.

La situación era verdaderamente morbosa y ese movimiento frenético me hizo acabar  empapando su pene.

Cuando él estaba por alcanzar el orgasmo, se colocó delante de mí y bañó mis senos de su leche caliente. Nos limpiamos como pudimos y regresamos a la discoteca para tomar un trago.