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Despertar del deseo anal de Julia

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El cuerpo de Julia temblaba de emoción y excitación. Ella se tumbó sobre mi sin pensar permitiendo que la invadiera ese deseo acumulado durante tanto tiempo.

Le respondí con un beso. Cegados por la locura y la excitación del momento terminamos desnudos en su cama.

Comencé a morder y lamer su cuello, su espalda, sus nalgas perfectas, sus pechos pequeños y redondos y la flor perfecta que se abría entre sus piernas. Julia no tuvo repara en recorrerme por completo con su lengua.

Desde el mismo momento que ella sintió mi legua ir desde la entrada de tu ano hasta su clítoris. Desde que sintió como mi lengua trataba de entraba en su ano, sabía exactamente lo que iba a pedirle.

Quería ser el primero en penetrar su ano, el primero en darle inconmensurable placer por ese lugar tan estrecho, el primero en llenarla de mi semen en ese  lugar tan prohibido.

A  Julia la idea le daba miedo pero la excitaba. Fue por ello que solo bastó mirarla a los ojos para hacerle comprender lo que le estaba pidiendo y ella no dudó. Sólo salió de ti un “sí” apagado. Atragantado por las emociones.

Ella permaneció  boca arriba, con las piernas levantadas esperando que la penetrara como era mi deseo. Volví a lamerla con mi lengua pero con mayor insistencia. Le pedí que se relajara para poder introducir levemente mi lengua en su ano.

Esos primeros indicios de penetración arrancaron gemidos y suspiros de los labios de Julia. Mi boca comenzó a jugar también con su  vagina y su clítoris.

Ella estaba muy excitada. De pronto con mi dedo empapado en lubricante comencé a explorar su ano comprimido mientras la besaba apasionadamente en los labios. El ano de Julia tragó mi dedo sin mayor dificultad. Ella suspiró y susurró

 

–          Que no me duela, pero hazlo directamente.

 

Sin detenerme a pensar, llevé sus rodillas a la altura de su cara y apoyé mi pene en su ano. Julia se relajó tomando y exhalando aire mientras que yo presioné hasta que su ano cedió permitiendo la entrada de la punta de mi pene. Julia emitió un grito, mezcla de placer y dolor. Sus ojos estaban abiertos de par en par.

Tomó aire nuevamente y dijo:

 

–          Métemela entera, bien hasta el fondo.

 

Nuevamente empujé haciendo que mi pene entrara en su dilatado ano, mientras Julia abria los ojos fuera de órbita.

Comenzó a gemir cuando sintió que mi pene se movía en círculos en su ano. Julia gemía más al sentir que cada vez su ano estaba más relajado y dilatado mientras yo seguía moviendo mi pene en círculos.

Ser penetrada por el ano la calentaba muchísimo. El dolor y el ardor de la penetración ya eran menos. Llegó el momento en el que ella ya no resistió mas y me pidió que le llenara el ano de mi leche.

Yo levanté sus piernas y le di duro, rápido y profundo, haciéndola estremecer de dolor y placer.

De repente  un espasmo aprisionó mi pene mientras Julia sentía su primer orgasmo anal y lloraba de placer y dolor.

Caímos juntos, ella gimiendo  de placer y dolor, yo exhausto y delirado de placer y morbo. Salí de ella dejando su puerta trasera abierta, y dispuesta a todo lo que vendría después.