iconDile que le llamas de PutasYEscorts.net para recibir un trato especial.icon

Descontrolados en el Auto

Telf

Idiomas

Servicios

Mi Cuerpo

Altura
:
Peso :
Pecho :
Cintura :
Cadera :
Color de Piel :
Color de Ojos :
Color de Pelo
:
Forma de Pelo :

 

Mis Datos

Edad
:
Horario :
Telf
:
Email :
Web :
Viajes :
Hoteles :
Apartamento :
A Domicilio
:
Nº Ocultos :

 

Mis Tarifas

Precio Mínimo
:
Media Hora :
Una Hora :
Dos Horas :
Tres Horas :
Cuatro Horas :
24 Horas :
Noche Completa
:
Pago Tarjeta :
Pago Metálico :

Ese día salía de mi oficina y me subí al coche con mi novia Clara. Clara es una mujer muy bella, porque realmente disfrutaba su compañía. Siempre nos besábamos mucho, nos acariciábamos y aún no habíamos tenido sexo.

Sin embargo ese día en el coche, mientras nos besábamos, ella me confesó que realmente deseaba sentir mi pene. Me pidió que la dejara besarlo y la verdad que ante tal pedido me fue imposible negarme.

Eran cerca las ocho de la noche y ya estaba oscuro, por lo que nadie podría vernos. Yo estaba sentado en el lado del conductor. Clara bajó la cremallera de mi pantalón lentamente, sacó mi pene que esta duro como una roca pues hacía tiempo que esperaba que llegara ese momento.  Deseaba sentir sus pechos, sus hermosas piernas y ese coño rosado y siempre húmedo.

Cuando Clara se metió mi miembro en su boca la sensación fue maravillosa. Comenzó a lamer mi polla de abajo hacia arriba y decía palabrotas y cosas que me excitaban muchísimo, tanto que me contenía por no correrme en su boca.

Luego de esa noche, cada vez que salía de la oficina, se repetía ese mismo ritual, Clara me besaba el pene excitándome de una manera indescriptible. Uno de esos días la llevé a su casa por la noche y aparqué el auto en un lugar donde no había nadie con el fin de tocarnos, besarnos y, cuando menos lo esperaba, nuevamente Clara estaba con mi pene en su boca, besándome, acariciándome y suplicándome que me corriera en su boca…

Ese pedido sumado a la excitación del momento hizo que la inundara de semen. Clara se tragó hasta la última gota y me miró satisfecha.

—Quiero más, por favor —dijo. Metió nuevamente mi polla en su hermosa boca, luego me recostó en el asiento, subió su falda y metió mi miembro en su vagina que estaba muy húmeda y se sentía apretada y muy caliente, tan caliente que el solo hecho de sentirla hizo que casi volviera a correrme. Sin embargo, me contuve mientras escuchaba que ella me pedía:

—Por favor, esta vez quiero que me acabes dentro.

Las palabras de Clara hicieron que no pudiera resistirme a su pedido. Luego de embestirla por un buen rato me corrí en su coño de un modo exageradamente plajustifyo.

Cuando saqué mi pene  de su vagina, aún estaba erecto. Clara lo tomó, me lamió por completo hasta que volví a correrme en su deliciosa boca.