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Conociendo putas Barcelona en las redes sociales

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Muchos decían que crear una cuenta de Facebook era sencillamente una pérdida de tiempo. Sin embargo, con ella descubrí los placeres de la vida y llegué a conocer a las putas Barcelona más cachondas…

Todo sucedió cuando me apareció una solicitud de amistad en mi cuenta de Facebook. “Putas Barcelona  te envió una solicitud de amistad…”

Sin pensarlo ni por un instante  acepté la invitación y ese fue el ingreso a un nuevo universo donde comencé a disfrutar de la plenitud sexual con las putas Barcelona más experimentadas y  profesionales de la ciudad.

Cada día visitaba la página web que estaba relacionada con esa cuenta. Allí las putas Barcelona tenían sus perfiles donde había fotos de ellas, tarifas e incluso una detallada descripción de los servicios que prestaban.

Tras días y días de una insoportable calentura, decidí que era el momento de hacer real el encuentro con alguna de esas putas Barcelona.

Esa misma tarde contacté a una de las putas y acordé encontrarme con ella y una de sus compañeras en un motel en la zona céntrica esa misma noche.

Alrededor de las siete de la tarde recibí un mensaje de una de las putas Barcelona con las que había hablado anteriormente.

Me confirmó el horario y el número de habitación donde daría rienda suelta a la lujuria. A las nueve de la noche llegué al motel, me anuncié en la recepción y me informaron que las putas Barcelona me esperaban en la habitación 43.

Me dirigí al cuarto donde ellas me aguardaban, golpeé la puerta y me abrió una de las putas Barcelona más hermosas que había visto en mi vida. Se llamaba Sheila y me hizo pasar.

Su amiga Andrea no estaba nada mal.

 No deseaba desperdiciar ni un instante, así que me dispuse a besar a Sheila. Apresuradamente recorrí su cuerpo perfecto con mis manos, mientras la otra de las putas Barcelona se ocupó de meter su mano por debajo de mis pantalones palpando la erección que marcaba un bulto notable en mi pantalón.

 Andrea bajó mis pantalones y comenzó a mamármela mientras yo mordisqueaba los pezones de Sheila. Estaba verdaderamente excitado, las putas Barcelona habían despertado algo en mí, un morbo que desconocía.

Empujé a Sheila sobre la cama y comencé a penetrarla mientras Andrea besaba a Sheila en la boca. Verlas de ese modo hizo que me excitara aún más. Logré contenerme un poco más, no quería correrme tan rápido, pero estaba tan caliente que a los pocos minutos quité mi pene del coño de Sheila.

Ambas putas Barcelona se arrodillaron a mis pies y recibieron en sus dulces rostros un chorro de semen descontrolado que las bañó por completo.